miércoles, 2 de junio de 2010

En medio de ninguna parte

En una sociedad atormentada por una crisis económica mundial sin precedentes, la prosperidad laboral de los jóvenes trabajadores, pende de un hilo tan fino como sus opciones a la hora de incursionar en nuevas actividades. Los tiempos han cambiado, la sociedad se ha tornado ultra-competitiva, y los títulos académicos que antaño se manifestaban como sinónimos de éxito, hoy día no garantizan prácticamente nada.

La culminación de un ciclo académico universitario, la obtención de Masteres o títulos de extensión universitaria, otrora elementos diferenciadores, no aseguran la estabilidad laboral a excepción de en los individuos mas destacados y sobresalientes.
A su vez, las limitaciones profesionales regionales, obligan en gran medida a partir en busca de nuevos horizontes, alejados de la unidad familiar y social.

Uno de estos destinos, posiblemente el más exótico pero lucrativo de todos, lo ofrece el –todavía poderoso- mercado del petróleo a través de sus plantas de extracción oceánicas, pues aproximadamente el 30% del crudo extraído a nivel global –según datos del año 2000- proviene de las bolsas submarinas, ubicadas a cientos de metros de profundidad en los mares de medio mundo.



Resulta comprensible, considerar esta proposición laboral como algo extremo, descabellado y únicamente a evaluar en casos de irreversible necesidad económica. Las premisas que invitan a ello se antojan claras y evidentes, pues los ciclos de trabajo en una plataforma petrolífera oscilan entre los 6 y los 12 meses de duración, con turnos de trabajo que pueden incluir la acción prolongada de trabajo durante periodos de hasta 14 días, seguidos no obstante por idéntico tiempo de descanso, en el que el trabajador, pese a todo, debe encontrarse predispuesto a pasar a la acción ante cualquier solicitud de trabajo.

La soledad, la sensación de encierro o claustrofobia al hallarse ubicado en un entorno artificial móvil en medio del océano, así como las mentadas jornadas de trabajo, no están al alcance de cualquier persona, por lo que todo aspirante a trabajar en dicho sector, ha de superar una serie de pruebas de selección de carácter tanto físico como psicológico, así como disponer de la capacidad social necesaria para facilitar la convivencia con el resto de integrantes de la plataforma; convivencia, que nos lleva a precisar las extensas facilidades que las Compañías Petrolíferas ofrecen a sus trabajadores, plasmadas en la presencia de múltiples servicios destinados al disfrute de sus asalariados, tales como la implantación de salas de ocio, Internet, videoconferencia, juegos, gimnasio, sauna y demás distracciones que sirven para amenizar la dura estancia acometida lejos del hogar.



Pese a todo, el principal y evidente motivo para que cualquier individuo se lance a esta peculiar experiencia, se centra en el cuantioso beneficio económico obtenido al desarrollar este tipo de empresa, pues el acceso a los puestos de mantenimiento básico –tanto eléctrico como mecánico- no conlleva la necesidad de una amplia experiencia previa, y se orienta mas bien al conocimiento de lenguas extranjeras (generalmente el inglés) y a la disposición a desarrollar este sufrido desempeño laboral.

En función de la compañía petrolífera, el salario de cualquier operario o trabajador de la misma, oscila en función de ciertos parámetros, no obstante, el sueldo medio para un oficial electricista, se ubica en los 43 mil euros anuales, es decir, algo mas de 3500€ mensuales, algo que cobra mayor relevancia, pues el tiempo real de trabajo es de únicamente 6 meses, por lo que el sueldo mensual real se “duplica” a efectos prácticos, permitiendo al trabajador desempeñar otras tareas en el tiempo restante, o bien disfrutar de unas merecidas vacaciones.

Cabe destacar, que los gastos originados por el alojamiento, la alimentación, o cualquier necesidad básica o médica, están cubiertos por la propia compañía, por lo que los gastos realizados durante la estancia en la plataforma son prácticamente nulos, y únicamente originados por los gastos personales o por servicios de correo, permitiendo de esta forma un ahorro inimaginable en cualquier otra profesión.



Así pues, la experiencia que supone dedicar un periodo tan prolongado de tiempo a dicha actividad, con el sacrificio que conlleva a nivel personal, ha de ser previamente analizado y ponderado por el individuo, pues si bien no parece destinado a plantearse como una solución profesional de por vida, si debe considerarse como una opción a tener en cuenta durante un espacio de dos o tres años, pues a nivel monetario, serviría para solventar las posibles necesidades económicas durante un tiempo prolongado, así como de otorgar una nutrida experiencia tanto humana como profesional con vistas a futuras empresas en el sector,siempre y cuando se hayan reunido los requisitos necesarios para sobrevivir...en medio de ninguna parte.